La cirugía plástica se elige con el corazón y con mucha investigación. La paciente busca a alguien en quien confiar con algo tan personal como su cuerpo. Sandra necesitaba una identidad que transmitiera elegancia, seguridad y calidez desde el primer contacto.
El reto era alejarse de lo clínico y frío, y de lo excesivamente comercial, para construir una marca que se sintiera sofisticada y humana a la vez.
El símbolo es una figura femenina de trazo continuo, inspirada en el arte de Matisse: celebra el cuerpo con delicadeza, sin caer en lo explícito. Elegante y atemporal.
La paleta —vino, champán y oro— comunica lujo y calidez, muy lejos del azul clínico de siempre. La tipografía serif refuerza esa sensación de consultorio de alto nivel.
Sandra obtuvo un sistema de marca completo aplicado a cada punto de contacto con la paciente: logo, tarjetas, recetario y hasta un dossier de bienvenida que acompaña a quien decide operarse. Todo comunica lo mismo: estás en las mejores manos.